8 nov. 2014

Souvenirs from Vietnam & Cambodia


Normalmente no suelo comprar demasiadas cosas cuando salgo de viaje, sobre todo porque si la estancia fuera va a durar varias semanas, en mi caso significa que nos estaremos moviendo continuamente. Esta última vez incluso hemos tenido que llevar sólo una pequeña parte del equipaje durante algunos días, y éramos un grupo grande, así que creedme si os digo que fijarse un tamaño máximo de maleta (sí, mejor sólo una) agiliza bastante los traslados en este tipo de viajes.

Sin embargo, aunque he mantenido ese propósito durante las tres semanas, tengo que confesar que me he dejado llevar un poco más de lo habitual... ;P

Entre mis compras no podían faltar algunas postales, que siempre intento llevarme como recuerdo de los sitios que visito, y varios imanes para regalar.

También decidí llevarme un poco de café vietnamita. Lo probé tanto en hoteles como en restaurantes y cafeterías de distintas zonas del país y en todas ellas me encantó, sobre todo por su sabor suave. Al final compré de varias clases para probar también algunos de sabor más intenso. El más caro y conocido es el que se obtiene de las heces de comadreja, que previamente ha ingerido granos de café, pero estaba entre los más fuertes y no era lo que yo buscaba :S.

La lista siguió creciendo con unos posavasos circulares de los que me enamoré en un mercado nocturno de Ho Chi Minh, me parecieron muy originales, así que se vinieron conmigo.



Antes de llegar a Hoi An, ciudad de la seda y visita imprescindible si vais a Vietnam (declarada Patrimonio de la Humanidad en 1999) ya habíamos leído que, entre otras cosas, era famosa por la fabricación de tejidos y estaba llena de sastrerías que ofrecían la posibilidad de comprar ropa a medida y recogerla en veinticuatro horas... ¡o incluso menos!

No desaprovechamos la oportunidad y partimos a nuestro siguiente destino con algunos trajes, camisas, blusas,... Mi amiga Bea y yo decidimos hacernos algo con un diseño menos occidental, pero ambas pensamos que no daríamos mucho uso a un traje típico vietnamita (a pesar de lo bonito y favorecedor que resultaba en las chicas de allí) así que finalmente nos decidimos por un vestido de estilo chino en seda.

También en seda encargué varias corbatas que hicieron a mano de un día para otro, al igual que el vestido. Tenían una enorme variedad de colores, así que me costó decidirme...

A la rapidez y eficiencia de sus sastres, hay que añadir unos atractivos precios, así que también traje conmigo algunos metros de seda, y otros tejidos, para los que ya tengo alguna idea... :D


Las compras en Hoi An terminaron con unas bolsitas hechas de retales de seda, por supuesto :P. Me parecieron ideales para regalar, y muy útiles para llevar en el bolso nuestros imprescindibles de maquillaje, por ejemplo.


Después de cargar con tanta seda, no podíamos irnos de allí sin saber algo más sobre su elaboración, así que durante nuestro último día allí hicimos una visita al Hoi An Silk Village donde nos explicaron todo el proceso. Fue muy interesante y nos dio tiempo a todo, incluso a comprar unos pañuelos ;P.

De allí me llevé los dos de la derecha, los otros dos son del mercado de Ben Tanh, en Ho Chi Minh. Podéis encontrar seda por todo el país, pero personalmente me gustó más la que traje de Hoi An.


Durante nuestro viaje hicimos una excursión de varios días de trekking por los campos de arroz de Sapa. El primer día nos acompañaron varias mujeres Hmong negro (etnia que se denomina así por el color predominante en su ropa). Al principio no nos quedaba muy claro por qué venían con nosotros, pero según nos introducíamos en los arrozales, más necesaria se hacía su presencia.

Con una fuerza, habilidad y equilibrio asombrosos para su tamaño y el calzado que llevaban (sólo unas chanclas de goma), nos salvaron en más de una ocasión de caer al fango, aunque uno de nosotros finalmente probó "la caída libre en arrozal" :D.

En agradecimiento a su valiosa ayuda, compramos algunos de los complementos que durante el trayecto también llevaban en unos cestos a la espalda, y que estaban hechos por ellas. Yo me llevé un bolso y un brazalete, además de una pulsera de tejido que me regalaron.

Fueron muy amables y atentas con todos nosotros. La verdad es que fue una experiencia muy divertida.


Nuestro viaje también nos llevó hasta Camboya, y aunque no llegamos a estar ni un día y medio en su capital, Phnom Penh, sí encontramos tiempo para dar una vuelta por el Mercado Central. Era enorme, y tenía tanto todo tipo de alimentos como ropa, accesorios, calzado, ropa de hogar...

Esta vez me decidí por un sencillo y cómodo vestido (es como un pañuelo cerrado por los laterales) y unos pantalones ligeros y fresquitos, que por allí vienen muy bien. La pena es que al ser todo tan veraniego no podré ponérmelo de nuevo hasta el año que viene... :S

Bueno, después de todo esto ¿qué os han parecido mis compras?

Y vosotros, ¿compráis mucho cuándo vais de viaje? ¿o preferís manteneros ligeros de equipaje?

Tengo pensado publicar próximamente un post contándoos la experiencia con mayor detalle, incluiré fotos e información del viaje por si os puede ser resultar útil. Yo lo recomiendo, ya os contaré...

¡Feliz fin de semana!

Como siempre, muchas gracias por vuestras visitas y comentarios.

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